En nuestra escuela pasan cosas que realmente valen la pena contar. No solo por lo que se logra, sino por lo que representa. Porque detrás de cada avance hay esfuerzo, aprendizaje y, sobre todo, chicos que demuestran de lo que son capaces.
Durante las últimas semanas, estudiantes de distintos años se involucraron en un proyecto que nació de una necesidad concreta, pero que terminó convirtiéndose en algo mucho más grande. Con compromiso y dedicación, trabajaron en la construcción de 7 escritorios nuevos y en la reparación de más de 90 sillas, mejorando de manera directa los espacios que ellos mismos usan todos los días.
En la construcción de los escritorios participaron el alumno Maldonado de 4°1° junto a estudiantes de 6°1°, acompañados por los profesores Ariel Roganovich, Alejandro Bolof y Javier Marillan. Al mismo tiempo, los alumnos de 4°, 5° y 6° año de la especialidad automotor llevaron adelante la reparación de 90 sillas, guiados por los profesores Biasi, Tilkiev, Bolof y Cuesta.

Este trabajo fue posible gracias a la combinación de esfuerzo y recursos: por un lado, materiales adquiridos con el acompañamiento de la Cooperadora, y por otro, donaciones recibidas de Metrogas, que hicieron posible que los chicos pudieran llevar adelante estas tareas. Agradecer estos aportes también es reconocer que cuando la comunidad se involucra, las oportunidades se multiplican.
Pero lo más importante no son solo los números ni los objetos recuperados. Lo que realmente emociona es ver a los chicos comprometidos, responsables, trabajando con sus propias manos para mejorar su escuela. Ver cómo se organizan, cómo aprenden haciendo, cómo se ayudan entre ellos y cómo responden cuando se les da la oportunidad.
Sabemos que las familias ya sienten orgullo por sus hijos, y con razón. Este proyecto es una muestra clara de ese esfuerzo y de esos valores que traen desde casa. Desde la escuela y la Cooperadora, no solo compartimos ese orgullo, sino que lo acompañamos y lo fortalecemos, brindando el apoyo necesario para que puedan seguir creciendo, aprendiendo y desarrollándose.
Porque cuando se les da el espacio y las herramientas, los chicos no solo cumplen: sorprenden. Y dejan huella.

Este es el camino que queremos seguir acompañando: el del trabajo, el compromiso y la construcción colectiva. Porque cada logro como este no es solo una mejora material, es una enseñanza que queda para siempre.